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El drama y el dramaturgismo desde el enfoque de la Poética de Aristóteles.

Por: Humberto Cuauhcoatl


Introducción:


La historia del hombre ha estado fuertemente enlazada con el teatro y este ha sido enriquecido a través de un proceso de transformación a partir de la semiótica y del lenguaje. Es el teatro la primera forma de comunicación debido a la representación; por lo que podemos imaginar a nuestros antepasados imitar todo lo que lo rodeaba, buscando los arquetipos de la naturaleza para la facilitación de su comunicación. Era así como, por ejemplo, representaban el fuego con el fin de transmitir un mensaje claro a su comunidad: sea así su primer descubrimiento o su advertimiento. O bien, incluso representar temas que conlleven las emociones y los sentimientos. Pero esto no es lo único. El teatro, junto con la comunicación, evolucionó; surge entonces el lenguaje de los idiomas, junto a ella, nace la literatura; esto sigue claramente evolucionando según las necesidades cotidianas con el fin de transmitir un mensaje.

En la actualidad, la teatralidad puede partir de un texto dramático, escrito por un literato cuyo nombre es el dramaturgo. Este, a diferencia de aquellos que dedican su escritura hacia la narrativa, poesía, cuentos, fábulas entre otros géneros, crea su texto con el fin de ser representado. Es así como partiremos a buscar desde la antigua Grecia, lugar donde existían dramaturgos como Eurípides, Sófocles y Esquilo. Pero es Aristóteles, quien fue un filósofo de la antigua Grecia que escribió tanto sobre la política como del teatro y la poesía, quien será nuestro personaje principal en este artículo. En sus escritos habla sobre ciertos criterios hacia distintos puntos de la belleza y la estética de la poesía, conocida como la Poética, cuya obra es dada como el primer tratado que profundiza sobre las estructuras que deben de tener ciertas obras literarias. Plantea, por ejemplo, en La Poética, que a partir de la poesía surgen las obras líricas, épicas y las dramáticas.


Hemos de analizar entonces la tragedia, uno de nuestros enfoques principales, puesto que es un género de la dramaturgia que abundó aquellos tiempos. El enfoque al que se busca es hacia la búsqueda del drama y la dramaturgia en los distintos géneros de literatura con la premisa de que sea a partir de los estándares de la Poética de Aristóteles. Es decir, este artículo busca que en cualquiera de los géneros literarios pudiera ser representado el drama teatral puesto que, en ejemplo, la poesía, no es considerada un drama en sí. Es así debido a que su función no cumple lo mismo de la dramaturgia: la representación, lo que esta es el espacio donde los actores realizan sus acciones. Pero, ¿una lectura en voz alta de una obra poética no contiene en sí una representación teatral? Vamos también a analizar el papel de la dramaturgia, puesto que es necesario conocer sobre las funciones del dramaturgo y la dramaturgia y cómo esto nos ayuda a entender la disciplina que va más allá del texto dramático que es el dramaturgista.


No se intenta crear o hacer una invención o ningún sistema ni modelo, ni tampoco definir el sistema aristotélico, sino que se busca indagar sobre el drama, la dramaturgia y sus funciones en distintas obras literarias como la poesía o incluso las novelas. Muchas veces al ver una obra teatral en la que en sí no conlleva a acciones concretas no la consideramos teatro. Es, por ejemplo que, en las narraciones o las oratorias, o bien, obras que se representan sólo hablando sin ninguna acción dramática, no se consideran teatro. ¿Por qué? ¿Es posible que exista el drama en otros textos literarios? Este es el desarrollo del presente artículo, aunque sabemos que sí es posible puesto que en la actualidad se puede representar una obra teatral incluso sin texto, el enfoque será con la Poética de Aristóteles, mostrando un punto de vista no aristotélico a partir de Brecht. Quiere decir, que desde el punto de vista aristotélico, la obra más contemporánea no cumple las premisas de ser teatro, mientras que para Brecht sí lo cumple.


Se busca, entonces, los contrastes teóricos sobre lo que es el la dramaturgia y el drama en otros textos literarios con el fin de resolver el siguiente objetivo: ¿qué es el drama y qué son los textos dramáticos y por qué son importantes en el teatro? Y a partir de esto, ¿qué tienen en común con las demás obras literarias? Hemos de analizar el punto de partida que es el padre de todas las obras dramáticas: la tragedia y la comedia.



Aristóteles, la tragedia, comedia, la poética y el drama.


Aristóteles, en su mismo libro, la Poética, nos da una definición con un carácter de condición humana de lo que es la tragedia:

“La tragedia es en esencia una imitación no de las personas, sino de la acción y la vida, de la felicidad y la desdicha. Toda felicidad humana o desdicha asume la forma de acción; el fin para el cual vivimos es una especie de actividad, no una cualidad.” (Poética, Cap. VI, pág. 10)


Definiendo la tragedia como una representación global de las acciones humanas, emotivas y los eventos que se presentan, es entonces que, dicho lo anterior y planteando la postura aristotélica, una acción se convierte en un sinónimo de drama. Es por esto, quizás, la importancia de representar las obras escritas, el texto dramático. La tragedia supone de contrastes para llegar a un cierto deber, el de imitar un carácter elevado. Esto se le conoce como “Catarsis”, elemento fundamental que caracteriza el género trágico y que no es más que la purificación del público a través del héroe de la tragedia imitando situaciones particulares de la vida, o bien, gracias a la mimesis. Es la catarsis, según Aristóteles en La Poética, “el momento mismo en que se producen en el espectador que se identifica con el héroe trágico.” (Pavis, 1998, pág. 64)


En toda obra trágica tenemos a un héroe que se enfrenta con las adversidades, luchando con fuerzas mayores a él, hasta al punto que en algún momento debe de cumplir con un proceso de pérdida, conflicto y sufrimiento. El dramaturgo comunica, a través de sus textos y por medio de los actores, una lucha entre el bien y el mal, un tema social que importaba a los filósofos griegos por la rama filosófica de la ética y que aún sigue presente en la actualidad. Mencionamos esto debido a que es necesario: la tragedia y la comedia son géneros de la antigua dramaturgia, así como conocerlo a partir de Aristóteles quien planteó un sistema que aún sigue vigente. Desmenuzar esto nos permite conocer las raíces de la influencia teatral actual y la dramaturgia. Es evidentemente que este sistema no es el único método o sistema para hacer teatro ni para escribir dramas.


Si bien Aristóteles nos habla sobre la tragedia, la comedia no era tan bien comentada:

“(…) la comedia es (…) una imitación de los hombres peor de lo que son; peor, en efecto, no en cuanto a algunas y cada tipo de faltas, sino sólo referente a una clase particular, lo ridículo, que es una especie de lo feo. Lo ridículo puede ser definido acaso como un error o deformidad que no produce dolor ni daño a otros; la máscara, por ejemplo, que provoca risa, es algo feo y distorsionado, que no causa dolor.” (Poética, Cap. V, pág. 9)


No queremos justificar la comedia como menos importante que la tragedia ni es tampoco aseverar que eso es lo que Aristóteles menciona; con la cita anterior buscamos el contraste de la tragedia. En la comedia en la Poética de Aristóteles es más con el fin de una fábula, con un diferente propósito para los buenos y los malos, según Aristóteles.


Es la tragedia un escrito que conlleva más hacia un personaje con problemas internos que se amenaza con el exterior, con la felicidad y la desdicha, por lo que la catarsis se emplea a partir del autor es por el conflicto de los enfrentamientos del mismo personaje y su entorno, que muchas veces es una fuerza superior a él. La comedia, por otra parte, es un reflejo externo de la sociedad a base de fábula, con temas más generales y vagos.

Para nuestro artículo, hemos de decir que los textos dramáticos, a diferencia de otras disciplinas literarias como la poesía que bien puede ser cantada o recitada, pero no siempre es representada, como son las obras dramáticas que son escritas para ser representadas y que incluso se pueden considerar incompletas puesto que esa es su función: la representación.



La representación


El fin de la representación dramática es mostrar una obra escénica a un público transmitiendo un mensaje a partir de un texto dramático. También puede el drama realizarse sin la necesidad de un texto, por lo que cuando hablamos sobre dramaturgia entendemos que es el arte de la composición (del teatro), por lo que no se limita solamente al texto dramático. Más adelante profundizaremos sobre la dramaturgia.

Por lo pronto, podemos pensar en un medio entre los tres factores que componen el fenómeno escénico: el teatro, la actuación y el drama (Sánchez, sin datos, pág. 19). El teatro es el espacio donde están los actores, la actuación es la representación y el drama son las acciones. Podemos decir que el escenario es “el lugar en donde la acción tiene lugar ante la vista de los espectadores” (Amparán & Gallegos, 2019, pág. 240). Es también aquel espacio que se decora y se prepara para un espacio actoral, ya sea en segmentos o con la misma imagen (Pavis, 1998, pág. 164). La representación tiene un abanico de significados. Según Pavis en el Diccionario del Teatro (1998), es “hacer presente la ausencia, traerla de nuevo a nuestra memoria, a nuestra temporalidad (…)” (Pavis, 1998, pág. 398).

Es importante mencionar que en el teatro los actores tienen una preparación especial para las obras. Normalmente, ellos se trabajan a partir de un texto para realizar actuaciones en la sociedad con un marco de reglas que se deben de obedecer (Amparán & Gallegos, 2019, pág. 241).

Las experiencias vividas son necesarias para la preparación de la interpretación de un actor para su representación. Esto no es exclusivo ni tampoco es una norma. La audiencia que mira la obra puede interpretar la representación del actor debido a patrones de conducta que se encuentran establecidos en una región social (Amparán & Gallegos, 2019, pág. 241). El actor es, por lo tanto, un medio entre la escena y a la audiencia:



Es en el escenario donde se cumple a través de un actor una representación que suele cargarse de simbolismos para transmitir a un público, de manera directa o no, un sentido en la obra. De igual forma, está el actor interpretando un texto dramático en la escena con sus recursos y habilidad representativa. Esto es en parte por la idea de la caracterización humana de ser expresiva, causando mensajes o impresiones a quien mira la representación y la escena (Amparán & Gallegos, 2019, pág. 242).



El papel del dramaturgo


Quien se dedica a la creación literaria de las obras dramáticas es el dramaturgo. Definiremos, entonces, como aquél que es el “autor de un drama (comedia o tragedia)” (Pavis, 1998, pág. 152), y es el dramaturgo el que, al escribir su obra, va hacia una metodología que bien quizás se debe de tener un acercamiento, aunque esto no sea una premisa que se deba de cumplir necesariamente, hacia el Teatro Aristotélico, el cual este nos habla de una estructura conocida como el Teatro Clásico, cuyas estructuras hablaremos más adelante.


Partida, en su libro Modelos de acción dramática: aristotélicos y no aristotélicos (2004, pág. 8), redacta sobre un breve acontecimiento previo a los textos dramáticos modernos, que comienza a dividirse aquellos textos que son aristotélicos o no aristotélicos:

“La problemática que nos ocupa ha sido planteada por varios estudiosos a partir del advenimiento de la dramaturgia renacentista, como atestiguan las diversas preceptivas o interpretaciones de la Poética aristotélica a lo largo de los siglos XVI, XVII y XVIII, al transformarse sucesivamente la escritura dramática, al igual que en los siglos XIX y XX, cuando se adoptaron definitivamente como términos comunes y corrientes del teatro aristotélico y no aristotélico. De este modo, se alejó la posibilidad de establecer en términos específicos la definición genérica de una obra” (Partida, 2004, pág. 8).


Las obras dramáticas modernas tienen un amplio abanico de vanguardias, géneros y estilos que han surgido a través de los tiempos, así pudiendo tener varios estilos en un solo género. A diferencia de la antigua Grecia, o bien, del Teatro Clásico que existían códigos específicos para lograr culminar la obra escrita, ya que en ese entonces era imposible que existieren más géneros y vanguardias teatrales. En el presente, una obra puede representarse inclusive sin un texto.



Teatro aristotélico y no aristotélico


Pavis (1998) nos define el Teatro con lo siguiente:

“El origen griego de la palabra teatro, el theatron, pone de manifiesto una propiedad fundamental, aunque olvidada, de este arte: es el lugar donde el público contempla una acción que le es presentada en otro sitio. En efecto, el teatro es un punto de vista sobre un acontecimiento: una mirada, un ángulo de visión y de rayos ópticos que lo constituyen.” (Pavis, 1998, pág. 435)


Independiente a lo que se represente en escena, una de las funciones del teatro es mostrar al público una dramatización dentro de un tiempo, espacio y lugar distintos a donde normalmente estamos. Es quizás, en una manera poética, una narración dramatizada fuera de nuestra realidad. Esta definición del teatro como nos muestra Pavis cambia según el idioma:

“En francés, théâtre ha conservado la idea de un arte visual, mientras que el concepto de texto no ha adoptado ningún nombre: el drama, a diferencia del alemán o del inglés drama, no es el texto escrito, sino una forma histórica (…) o la significación derivada de <<catástrofe>> (…) (Pavis, 1998, pág 435).

Nos define así que el teatro no sólo es exento a la representación, sino es a las imágenes visuales e incluso a una representación de la historia. En sí, buscamos los matices del teatro y las estructuras de su representación dramática. Brecht nos desglosa más sobre esto, un contraste sobre las estructuras aristotélicas en la dramática teatral:

“Es precisamente tarea de la dramática no aristotélica demostrar que la tesis de la estética vulgar, según la cual las emociones sólo pueden desencadenarse por la vía de la identificación, es errónea. Sin embargo una dramática no aristotélica ha de someterse a una crítica cuidadosa las emociones condicionadas y encarnadas en ella.” (Brecht, 2004, pág. 1)


Mientras que la estructura teatral aristotélica se dirige hacia la imitación o la mimesis, cuyo propósito es el de lograr la catarsis, la estructura teatral no aristotélica rechaza la catarsis y la imitación, o bien, a las acciones aristotélicas. Brecht cambió las estructuras aristotélicas del drama. Si continuamos en el sentido aristotélico, muchas obras presentes no se considerarían menos teatrales. Cito a Partida (2004), que en su libro Modelos de acción dramática: aristotélicos y no aristotélicos nos dice con un ejemplo de Chéjov:

“Desde el punto de vista aristotélico tradicional, la dramaturgia de Chéjov vendría a ser la menos teatral al estar despojada de todo efecto y tensión dramática ilustradores sólo de las situaciones y de la anécdota. Los personajes, al haberse perdido la razón de ser de que se enfrentan los unos a los otros como agonistas, son incapaces de provocar situaciones dramáticas. El principio aristotélico de la acción está ausente en los actos de los personajes como productos de la relación causa-efecto.” (Partida, 2004, pág. 121)


Vemos aquí una estructura clara del teatro aristotélico, del cual Brecht no coincidía del todo con Aristóteles. Es así, porque para Brecht el teatro debía transformarse. Vemos lo siguiente:

“La diferencia entre la Forma Dramática y Forma Épica se situó después, ya después de Aristóteles, en su tipo de construcción, cuyas reglas se trataban en dos ramas diferentes de la estética. Pero así y todo hay elementos dramáticos en la épica y viceversa. En el teatro épico el entorno aparece de modo independiente, el escenario empieza a narrar, ya no hace falta un narrador junto a la Cuarta Pared. Ya no se permite al espectador entregarse sin crítica a unas vivencias por la simple identificación de los personajes dramáticos. La manera de presentarlos sometía a los temas y a los sucesos a un proceso de distanciación. Cuando todo es obvio se renuncia a comprender. Lo natural debería adquirir un aspecto llamativo, sólo así pueden salir a la luz las causas y el efecto.” (Brecht, 2004, pág. 3)


Es entonces la estructura no aristotélica una representación dirigida a un público, así como la estructura aristotélica, pero con un enfoque natural, donde es posible que no deba de existir un círculo de inicio, desarrollo y final de una obra sino sucesos, o bien, la propia obra comienza a dar el mensaje, no solamente de un héroe o personaje principal sino de una generalidad teatral del texto dramático. A partir de esto, los personajes no aristotélicos se convierten en un personaje dramático sin necesidad de cumplir el papel de héroe o generar catarsis, y tampoco mostrar imitación sino una naturalidad.



El teatro, los textos dramáticos y la poesía


Son los poemas lo que está escrito en verso, de la narrativa vimos su importancia dentro de los textos dramáticos. pero son otras disciplinas que no comparte el mismo fin como los textos dramáticos: la representación. Ese es el fin del teatro y de la dramaturgia.


Sin embargo, también presento lo siguiente: ¿es la poesía padre de los textos dramáticos? Si bien la poesía se relaciona con las otras disciplinas, en los poemas se busca la belleza en su composición o un fin más elevado, o bien, debía de mostrar ese mismo contraste. Según nos dice Aristóteles en su Poética, la poesía mostraba la belleza o la maldad de la naturaleza:

“La poesía, sin embargo, pronto se dividió en dos clases según las diferencias de carácter en los poetas individuales; pues los más elevados entre ellos debían representar las acciones más nobles y los personajes más egregios; mientras los de espíritu inferior representaban las acciones viles.” (Poética, Cap.IV, pág. 7)

Debidamente se crea una ruptura en la poesía. De lo que antes era el dominio de la palabra y la escritura, se convierte en otro género literario aún sin perder ese sentido de elevación o inferioridad de las cosas. Esto debido a que los idiomas y la literatura evoluciona:

“El término literatura para definir al arte de la palabra fue acuñado hacia el siglo XVIII, (…). Pero allá, en el principio, la palabra sagrada, es decir, ya fuera de Dios o de las Musas, la palabra que trasciende, que crea, que transforma, era llamada poesía. Acaso este término siga siendo el más puro, el más directo, el que revela la entraña misma de este arte.” (Krauze, 2002, pág. 51)


Krauze, en su libro Cómo acercarse a la poesía (2002), da un análisis sobre cómo los demás géneros literarios tienen un acercamiento a la poesía, pues esta evoluciona conforme a los lectores. En algún momento, ser poeta era ser lo mismo que escritor en general, hasta que la dramática se independizó de esta por su transformación en el escenario, siendo este conocido como poesía dramática, y de esta, la dramaturgia; lo mismo sucede con la narrativa cuya raíz es la poesía épica:

“La que se refería a las emociones más íntimas y personales, era la lírica, como toda la amorosa. Y la que se desarrollaba en un escenario donde se representaban acciones, era la poesía dramática, como la obra de Shakespeare. La noción de escritor, en vez de poeta es muy posterior y surge cuando vuelven a clasificarse la épica, la lírica y la dramática” (Krauzer, 2002, pág. 51)

Es también que el teatro de independiza de la poesía por su natural evolución. Esta disciplina artística se transforma junto al escenario, la representación, conforme a los lenguajes, semiótica, y el drama, que es la culminación de las obras dramáticas. Vemos por consiguiente:

“La dramática evoluciona en función del escenario, busca otros lenguajes diferentes al verso y sale de la poesía para convertirse en otro arte, autónomo: el teatro.” (Krauzer, 2002, pág. 51)


Es entonces que podemos separar los textos dramáticos de los poéticos y de cualquier otro, pero es importante saber que la dramaturgia nace de la poesía, quien incluso nuestro artículo busca que los poemas pueden ser representados también, o bien, el cómo funciona la dramaturgia o el drama en los demás textos literarios. Pero sabemos que esto no es el principal fin de la poesía. Para esto, le llamamos poesía dramática, cuyo fin cumplía el drama. Consideramos, independiente a eso, que una poesía en sí misma puede llevarse al drama y es claro que se puede dramatizar en escena un poema. Nuestro enfoque, sin embargo, es a partir de la Poética de Aristóteles. Para continuar, mostramos la siguiente cita del mismo autor, con el fin de concluir sobre el teatro y la poesía:

“Hoy en día podemos hablar de tres variedades: la narrativa, la poesía y el ensayo. El teatro, hijo de la poesía dramática, como ya dijimos, pasa a ser un arte independiente, cuyo fin es la representación.” (Krauzer, 2002, pág. 91)

Es en la poética de Aristóteles donde nos dice que la poesía es una imitación de la naturaleza, así como hemos dicho sobre la tragedia y el drama. ¿Es la imitación cosa natural para los seres humanos? Pareciera que sí, pero quizás no es la búsqueda de la imitación, sino de la creación. Este es una actividad libre donde se parten las ideas y las estructuras de cualquier arte. Es quizás la poesía una creación estructural de toda obra textual, como la dramática; todo según el énfasis que se pone en determinada modulación del quehacer literario (Krauzer, 2002, pág. 91)



Conclusión


Es así por lo que tenemos puntos favorables frente a la Poética de Aristóteles. Primero, es el primer escrito que define una estructura estética de las obras. Segundo, define lo que es poesía, tragedia, comedias, epopeyas y cómo naturalmente buscamos esa imitación natural hacia el bien y el mal; la belleza y lo aborrecido; la elevación y la profundidad. Si nos vamos hacia las estructuras aristotélicas, en sí las obras modernas no son obras dramáticas. Si nos inclinamos por Brecht y sus aportaciones contra aquella estructura, podemos decir que sí lo son. ¿Qué sucede, entonces? Desde un punto de vista personal, un escritor dramático, más allá de la condición histórica de la dramaturgia y de sus estructuras, escribe sobre las condiciones humanas que se representan con los actores. Representar no es lo mismo que imitar, como plantea Aristóteles que el arte es una imitación. Esto es por lo siguiente: el actor debe de representar el texto del dramaturgo, a ciertos estatutos del director, dramaturgista y de la compañía, pero compartiendo un mundo de experiencias al público con el fin de culminar el mensaje del texto y del director. El teatro, en su representación y en su texto, es una máquina de tiempo, pues en las dos se narran un tiempo, lugar y un espacio fuera de la realidad del público. La labor del dramaturgo es crear un conflicto o trama en su texto, que puede no tener solución, pero todo en el teatro puede surgir para la comunicación dramática. Si bien volvemos a la cita previa de Aristóteles: “Toda felicidad humana o desdicha asume la forma de acción; el fin para el cual vivimos es una especie de actividad, no una cualidad”. Pues bien, uno de los puntos más importantes del artista escénico está en definir sus acciones al texto, siendo que es así como se culmina la obra escrita puesto que es representada; se convierte en un presente, pasado o futuro en el tiempo, con el propósito de asimilar el mensaje al público.


Los textos dramáticos no son obras que enseñan un suceso social o personal, sino que es un reflejo de ellas; conllevando así una línea atemporal de tiempo distinta a la nuestra pues el tiempo en el teatro puede ser el circulo de un principio, desarrollo y final, o bien, puede ser un tiempo no lineal. Es incluso un espacio distinto, pues sólo existe ese espacio en el momento que comienza la obra teatral y es la representación lo que nos da el sentido de hacia dónde va el texto.


El fin de los textos dramáticos, a diferencia de los otros, es que culmine en el teatro. Y es de aquí que el drama nace. Concluimos, entonces, que a partir de la estructura aristotélica, un poema, entre otras obras literarias, puede tener un hecho teatral si es que el texto poético u otro lleva en sí un reflejo social o interno, un espacio, tiempo y que pueda ser representado. Esto dependerá del quien trabaje con el texto y el enfoque que lo lleve, aunque sea mínima, si se encuentra leyendo la obra hay una representación. El drama no es sólo imitar el texto, sino poner acciones al texto, y estas acciones son lo que nos da sentido a las palabras escritas. Solamente es así como se cumple la premisa Aristotélica.



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